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Sonorama Ribera es uno de los festivales más importantes de España, un acontecimiento cultural reconocido y premiado que ha cambiado de forma objetiva la realidad de una comarca rural, y que genera un impacto económico de 26,4 millones de euros en Aranda de Duero y su entorno.
Así lo recoge un estudio elaborado por la Universidad de Burgos (UBU), que analiza la repercusión económica, social y turística del festival y cuantifica su efecto en el territorio.
Cada mes de agosto, Aranda de Duero y buena parte de la Ribera del Duero experimentan un incremento muy significativo de actividad. La ocupación hotelera alcanza niveles máximos, la restauración trabaja de forma continuada y el comercio local registra uno de los periodos de mayor movimiento del año. El informe de la UBU destaca que el impacto no se limita únicamente a los días de celebración del festival, sino que contribuye también a mantener la visibilidad del destino y la actividad turística a lo largo del año, con efectos que se prolongan más allá del mes de agosto.
Ese incremento está directamente vinculado a la llegada de decenas de miles de personas procedentes de distintos puntos del país, que acuden a la localidad para asistir a Sonorama Ribera. En total, más de 32.500 visitantes llegan cada año desde otros puntos del país, impulsando de forma directa la economía del territorio.
El movimiento de público se extiende además más allá de Aranda de Duero, con presencia en municipios de la comarca y en localidades de provincias cercanas como Valladolid, Soria o Segovia, donde también se registra actividad vinculada al alojamiento y al consumo durante esos días.
El estudio elaborado por la Universidad de Burgos señala además la generación de más de 1.400 empleos directos asociados a la organización y desarrollo del festival, reflejando su capacidad para movilizar recursos humanos y económicos en el territorio.
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